Llegáis con una preocupación concreta: no se le entiende, no avanza en lectura, se cansa la voz, el recreo es un infierno, o un adulto ha dejado de encontrar las palabras. Yo no empiezo por una batería de pruebas. Empiezo por escucharnos.
La orientación sirve para ordenar: qué es logopedia, qué es colegio, qué es pediatría o ORL, y qué se puede esperar. Si el caso pide evaluación, la hago. Si pide derivar, derivo. Si pide esperar, también lo digo. No vendo un pack de sesiones antes de saber si encaja.
Entre sesiones
El cambio no vive solo en la sala. Las pautas para casa son pocas y concretas. Prefiero tres cosas que se puedan hacer a una lista que nadie sostiene. Con el colegio, cuando hay permiso, hablo el mismo idioma: no un informe para el cajón.
Cuando el caso no viene solo
En Madrid trabajo en la Clínica Dr. Quintero, con psicólogos, psiquiatras y psicopedagogos cerca. Eso ayuda cuando el habla se mezcla con TDAH, TEA, ánimo o aprendizaje. No diagnostico yo lo que no me toca. Sí oriento hacia quien toca, y coordino.
Online, el método es el mismo. Cambia la pantalla. Los límites —lengua, deglución, una voz que hay que ver— se cuentan en logopedia online.
